Los seres más vulnerables son los que acaban de abrirse a la vida.
Quiero volver a sentir aquella pureza ardiente como el fuego.
El miedo alimenta los futuros de los cobardes,
las ganas alimentan la sed de los valientes.
Los rumbos aparecen y se van y vuelven y forman un laberinto que suele acabar en los cementerios.
Las ideas más capaces de cambiar nuestro maldito y robótico diseño de vida comercial van a ser siempre destruidas por los líderes del poder.
Teníamos un sueño y algunos empezaron una hoguera para quemarlos y hacerlos desaparecer; otros cogimos agua del mar del cambio y la intentamos apagar.
Quiero volver a sentir aquella pureza ardiente como el fuego.
El miedo alimenta los futuros de los cobardes,
las ganas alimentan la sed de los valientes.
Los rumbos aparecen y se van y vuelven y forman un laberinto que suele acabar en los cementerios.
Las ideas más capaces de cambiar nuestro maldito y robótico diseño de vida comercial van a ser siempre destruidas por los líderes del poder.
Teníamos un sueño y algunos empezaron una hoguera para quemarlos y hacerlos desaparecer; otros cogimos agua del mar del cambio y la intentamos apagar.
Subí las escaleras que llevan a la cima del
mundo.
Llovió y germinó el planeta
y se abrió ante mis ojos.
Bajo mis pies una maqueta cuyas esquinas ardían,
cuyo núcleo era la espuma del poder,
cuyas paredes albergaban sueños: me caí,
sobrevolé las playas y las guerras,
las aldeas de los niños hechos de tierra y hueso,
en algunos barrios residenciales escuché llantos de
empresarios,
vi sin ánima lugares que un día rebosaban gloria,
vi el hambre recorrer canales,
vi el desierto y su tormenta de arena
y volví a
nacer por un día que resultó ser simplemente
un instante.
Comentarios
Publicar un comentario